Pruebas para conseguir un buen examen visual

Un examen visual se compone de un conjunto de pruebas. En función de la edad del paciente, la queja principal o según los resultados que vamos obteniendo, se decide cuáles son las más adecuadas en cada caso.

Nosotros diferenciamos las pruebas puramente optométricas, donde se averigua cuál es el estado refractivo del paciente y las pruebas de salud ocular (prevención de patologías).

Primeramente saber cuál es la queja principal del paciente, y obtener información sobre cuál es el estado de salud genera ly ocular. Enfermedades como la diabetes, colesterolemia, hipertensión arterial son grandes indicadores de alteraciones a nivel retiniano.

Refracción: aquí se incluyen varias pruebas, en unas el paciente colabora con sus respuestas y en otras no colabora para llegar a la graduación final del paciente; una vez obtenida, realizamos pruebas de visión binocular para asegurarnos de que el paciente esté cómodo con la nueva graduación, que tenga un buen confort y que su sistema visual esté equilibrado y relajado.

Mediante un biomicroscopio y un topógrafo corneal exploramos posibles alteraciones corneales, conjuntivales, problemas de sequedad ocular, cataratas, etcétera. Con el retinógrafo  podemos detectar anomalías de la retina, La DMAE o Degeneración Macular Asociada a la Edad es una enfermedad degenerativa de la retina, que provoca una pérdida de visión central.

Medición de la presión intraocular: una presión alta puede ser indicativa de glaucoma, enfermedad asintomática e indolora en sus inicios que provoca pérdida de campo visual periférico.

Podemos concluir que en un buen examen visual debe haber una buena graduación y de una serie de pruebas preventivas de detección de patologías oculares del paciente.

 

 

Guillermo Suárez Muiña
Óptico optometrista, director técnico de Opticalia Muiña


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